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Septiembre 2016

Cómo amueblar un salón en 10 pasos

Para algunas personas la decoración es un placer, un hobby. Suelen tener buen gusto y un talento natural para amueblar un salón, un dormitorio o una cocina, logrando un resultado ordenado y armonioso. Para otra gente, tan solo el hecho de distribuir los muebles ya es un reto y las dudas surgen hasta para colocar un marquito con la foto de la boda.

Estos 10 sencillos pasos son una buena base para comenzar a amueblar un salón:

  1. Empieza con la habitación vacía. Solo así te harás una idea del espacio real y no te verás condicionado por la colocación de ningún mueble existente. Si ya tienes muebles, intenta sacarlos o agruparlos en un rincón. Ahora puedes hacerte una idea del volumen real de la habitación, lo que evitará el error nº1 al amueblar un salón: saturarlo de muebles.
  1. Fíjate en los elementos arquitectónicos. A la hora de amueblar un salón hay alguna norma irrompible. La primera: no se puede bloquear o entorpecer la apertura y el paso por las puertas. Idealmente, tampoco las ventanas, aunque sí podrías colocar un sofá de respaldo bajo delante, dejando unos 30 cm detrás para incluir cortinas o estores.

amueblarsalon1Proyecto de Amber Interiors en California.

  1. Identifica el punto focal. Este es el típico consejo que te dará un interiorista y, sin embargo, la mayoría de la gente lo ignora. El punto focal es sencillamente algo que atrae la atención en la habitación. Alrededor de este punto deben organizarse los muebles. Puede ser una chimenea (típico), las vistas de la habitación, la tele (si el salón se usa para verla), una obra de arte… Sin marcar un punto focal, el salón resultará poco práctico o parecerá caótico. Una disposición muy frecuente al amueblar un salón consiste en tener el punto focal en el centro de una pared, con un sofá enfrente y dos butacas a cada lado.

amueblarsalon2Salón de Daniel Romuáldez en Nueva York. Photography by John Spinks. Via: The Wall Street Journal

  1. Protege tu espalda. Ya tienes un buen punto de partida, pero antes de lanzarte a levantar y mover muebles, prueba sobre el papel tus ideas de distribución. Recorta los muebles a escala y muévelos sobre el plano. Si prefieres la tecnología, usa un planificador digital de habitaciones.
  1. ¡Que corra el aire! Una clave sencilla que mejoraría el look de muchos salones. No empujes todos los muebles contra la pared creando una zona vacía en el centro. Si puedes permitírtelo, deja espacio para circular por al menos dos o tres de los lados del área de estar. Así, el tráfico será alrededor del estar y no a través.

amueblar un salónProyecto de Isabel López Quesada

  1. Decide la colocación de los muebles uno a uno, empezando de mayor a menor: así podrás ir ajustando a medida que avanzas. Si no consigues un buen resultado, igual tienes demasiados muebles. A Wallapop! Si vas a comprar muebles nuevos, comienza distribuyendo los que ya tienes. Y no olvides medir bien antes de comprar.
  1. Combina grande y pequeño. Solo unos pocos muebles (el sofá, la estantería y quizás un sillón o dos) suman la mayor parte del volumen en un salón de tamaño medio. Estas piezas marcarán el estilo decorativo del salón y centrarán la atención. Los muebles complementarios, como las mesas auxiliares, los pufs y otros pequeños elementos se ocupan de aumentar el confort, dar soporte y añadir interés decorativo.

amueblarsalon4Casa de Luis Galliussi en Madrid. Via: Revista AD

  1. La decoración también es un juego de alturas. La habitación resulta un éxito cuando la recorremos visualmente y nuestros ojos suben y bajan viendo diferentes elementos. Esto significa que al amueblar un salón hay que balancear un mueble alto colocando otro de altura similar en el otro extremo o usando obras de arte para equilibrar la escala. Importantísimo: evita por todos los medios que dos piezas altas coincidan una junto a otra.
  1. Sigue las normas básicas de distancia entre muebles, pero adáptalas a tus necesidades. Se aconseja dejar 1 metro mínimo para las zonas de paso del salón, pero tal vez algunos miembros de tu familia necesiten algo más de espacio o tengas niños muy movidos, amplíalo entonces a 1,20 metros. Igual sucede con la distancia a la mesa de centro. La recomendación general es de unos 40 cm, pero quizás deberías dejar más o menos espacio dependiendo, sobre todo, del largo de las piernas de tu familia… En cuanto a un televisor de tamaño medio, la distancia aconsejada para verlo es de 2,5 a 3,5 metros. También debes tener presente que no debe verse en un ángulo superior a 30º.

amueblarsalon5Proyecto de Carlos Otero en Bridgehampton. Via: Cottages & Gardens

10. Busca el confort. Por ejemplo, asegúrate de que desde cada plaza de asiento se alcance una mesa de apoyo cómodamente. O coloca lámparas de lectura si a la familia le gusta leer, y asegúrate de que tengan los enchufes suficientes.

Si quieres saber más, puede que te interese este post sobre cómo distribuir sofás y sillones en el salón.

 

Salones: cómo distribuir sofás y sillones

Fíjate en las revistas o webs de decoración que más te gusten y te costará encontrar salones que tengan un sofá con dos sillones de los que forman parte de un conjunto (un “tresillo”, como dirían en “Cuéntame”), o uno de esos combos 3+2 (un sofá de 3 plazas y uno de 2) a juego.

Por supuesto, leyendo un post nadie va a convertirse en un genio del diseño interior. Pero con estas ideas podemos entender algunas claves que siguen los decoradores y conseguir buenos resultados sin sufrir estrés o decepciones.

Aquí van seis opciones diferentes para combinar sofás y sillones:

#1 Un sofá + dos butacas

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Esta es la opción más versátil para salones de todos los tamaños. Si eliges un sofá y dos butacas que hagan juego entre ellas, podrás colocarlas de muchas maneras: las dos butacas en frente del sofá (como en la foto de arriba), una butaca a cada lado del sofá, las butacas en ángulo recto con el sofá…

Elegir butacas en lugar de un segundo sofá también es una forma de sumar interés y funcionalidad a los salones. Interés ya que las butacas nos permiten usar tapicerías más atrevidas o colores más intensos que quizás no encajarían con el tamaño de un sofá. Y funcionalidad porque las butacas son más fáciles de mover.

En el salón de arriba, de Luisa Olazábal, las dos butacas XL, de Blasco & Blasco, se han tapizado con un terciopelo de un color más subido que el sofá. Y pueden girarse fácilmente hacia el sofá o hacia la chimenea según convenga.

En salones pequeños, un sofá y dos butacas harán que el espacio parezca más grande. Si el espacio escasea, un sofá y una sola butaca pueden ser suficientes para crear una buena zona de estar y de tertulia. Foto: Nuevo Estilo

 #2 Dos sofás iguales

Dos sofás idénticos es una opción sin complicaciones y muy flexible ya que pueden colocarse frente a frente (si son de tamaño diferente esto será más complicado), formando un ángulo recto, incluso espalda con espalda para crear dos zonas de estar independientes en salones con espacio suficiente.

salones2

Si los colocas enfrentados deja aproximadamente 2,5 metros entre ellos, a esta distancia no molestan el paso y permiten la conversación. En este ejemplo, Beatriz Silveira colocó dos sofás Montana de Blasco & Blasco a cada lado de la chimenea, punto focal natural del salón. La mesa de centro se ajusta al espacio y tiene un tamaño proporcionado al de los sofás. Recuerda que la simetría siempre transmite una sensación de orden. Foto: Casa Decor

 #3 Dos sofás iguales + dos butacas diferentes

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Una opción para espacios amplios y salones en los que se quieren ganar más plazas de asiento. Las butacas también ayudan a delimitar la zona de estar, creando ópticamente una “isla”.

Si colocamos los sofás y las butacas de forma simétrica conseguiremos una imagen más formal. En este caso, su distribución asimétrica da al salón un estilo casual. Los dos sofás de tres plazas, de Blasco & Blasco, están colocados en L, y se acompañan de dos pequeñas butacas distintas, pero ambas de estilo Acapulco, que pueden moverse dependiendo de la situación. Otros muebles auxiliares como los taburetes o la mesita de la esquina completan el conjunto, enmarcado por la alfombra. Foto: Nuevo Estilo

#4 Dos sofás diferentes + dos butacas iguales

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Los sofás diferentes hacen ganar interés decorativo al salón si se combinan bien. Y precisamente este salón juega con acierto al contrate (recto-curvo, contemporáneo-retro…).

La clave para evitar el efecto “batiburrillo” está en equilibrar los elementos y agruparlos gracias a una alfombra lo suficientemente grande, como se ve en este caso. Así, el sofá blanco (Brigitte de Blasco & Blasco) de líneas curvas convive felizmente con otro recto en tono dorado de Batik Interiores y con dos butacas italianas retro. Foto: Nuevo Estilo

 #5 Un sofá + cuatro butacas formando una isla

Salones: distribuir sofás y sillones

En los salones muy grandes pueden crearse todo tipo de combinaciones con varias piezas. Pero hacerlo con éxito puede resultar todo un reto. Analiza el uso que tiene el salón, cuánta gente lo usa, para decidir las piezas que necesitas y su tipo. Después fija el punto focal (puede ser una chimenea, las vistas desde las ventanas…).

Cuando se distribuyen numerosas piezas, como en este salón decorado por María Prado, hay que empezar siempre por la más grande, el sofá, que aquí se orienta hacia las ventanas. La decoradora lo ha acompañado con cuatro butacas de diseños similares, no iguales, y de colores diferentes. Tanto las butacas como el sofá están vestidos con fundas de lino y son de Blasco & Blasco. El conjunto forma una isla enmarcada por una gran alfombra. Fíjate en que los muebles no se arriman a las paredes y que se ha dejado un espacio de paso por detrás de la zona de tertulia, y no a través de ella. Foto: María Prado

 #6 Cuatro butacas

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¿Por qué no? En salones de tamaño medio que no se usen para ver la televisión, cuatro sillones enfrentados unos a otros crearán un área perfecta para la conversación y pequeñas reuniones con amigos. Es una opción íntima y acogedora, nada convencional, que en este caso permite a cuatro personas disfrutar cómodamente de la chimenea. La mesa de centro redonda da servicio a los cuatro sillones. Foto: Better Homes

Un buen truco: Ayúdate de un virtual room planner, aplicaciones que puedes descargarte de Internet, en muchos casos de forma gratuita. Podrás incluir las medidas de tu salón y añadir sofás y sillones para ver el resultado.

 

Sofá beige: De aburrido, nada

Tras unos largos años de imperio del gris, el beige vuelve a coronarse rey de los neutros. Así que un sofá beige es un acierto seguro. O casi seguro, porque el mayor riesgo de elegir este color está en… el aburrimiento.

Pero con los complementos acertados y un uso del color inteligente en la habitación, el sofá beige jamás resultará aburrido.

sofabeige1

Con azul. Un esquema de color que aporta serenidad. El beige combina con todos los azules: celeste, turquesa, denim… En este caso, el esquema de color elegido por el decorador Rafael Sitges se basa en los colores crudo (predominante), azul grisáceo (en las butacas Juliette de Blasco & Blasco) y negro en pequeñas dosis (como en las banquetas de Anmoder), colores presentes en el paisaje de Salvador Moltó que preside la estancia.

 

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Con colores brillantes. Una base beige permite incorporar colores audaces y de tendencia como el amarillo y el celeste. El estudio Living Pink llena de energía este salón acompañando el sofá beige con las butacas amarillas años 50 de Ramón Portuondo y pequeños toques de azul. Las paredes y la alfombra en beige aportan armonía a todo el conjunto.

 

sofabeige3

Con otros neutrales. Ésta es una combinación siempre elegante. El sofá beige de Blasco & Blasco armoniza con grises, topos y tonos tierra, logrando un look muy actual y orgánico. Luisa Olazábal lo ha potenciado añadiendo elementos naturales como la madera del espejo, el coral o el sisal de la alfombra, en contraste con el rojo de la consola.

 

sofá beige Blasco & Blasco

Rompiendo los esquemas. El beige aúna tanto la calidez del marrón como la frescura del blanco. Por eso es un color tan “dócil” y amigable con otros colores. El estudio Melián Randolph, que  domina el uso del color, parte del beige en este salón, para romper clichés. Aquí conviven dos sofás beige Kennedy de Blasco & Blasco con grandes cojines de terciopelo verde hoja, y distintas tapicerías en tonos celeste, lima o morado, junto a un poderoso óleo de Patricio Cabrera en tono fresa.

Sin duda, un sofá beige es un auténtico camaleón de la decoración. Todas las fotos en http://nuevo-estilo.micasarevista.com/casas-lujo

Sofá Chester: Más vivo que nunca

Pocas cosas hay tan inglesas como un sofá Chester, o Chesterfield, porque lo de abreviarle el nombre es cosa sólo de los españoles…

Chester hace referencia a un estilo de sofá, no a una marca. Se reconoce principalmente por dos características: su respaldo y sus brazos redondeados tienen la misma altura y el tapizado es con capitoné (esos botones cosidos de forma geométrica). Tradicionalmente se realizaban en piel, pero los sofás Chester se tapizan hoy con diferentes tejidos.

sofachester1Via: Williams-Sonoma

Su origen no está del todo claro. Suele aceptarse que su diseño fue obra del cuarto conde de Chesterfield, quien a principios del siglo XVIII encargó a su tapicero un sofá de cuero para su despacho con las siguientes indicaciones: lujoso, compacto, cómodo y de respaldo bajo (esto último para evitar que sus secretarios y demás personal a su servicio perdieran la compostura reclinándose en su sofá y arrugando sus vestimentas).

sofachester2Via: My Domaine.

El conde era un hombre muy reconocido por su buen gusto y su elegancia, todo un “influencer” de la época, por lo que rápidamente todo aquel que fuera alguien había encargado un sofá igual para su despacho.

sofachester3Via: Pinterest

A principios del XIX los sofás de diseño Chester se extendían también por los aristocráticos clubes y los despachos profesionales londinenses. Desde allí, manteniendo su carácter noble, los sofás Chester llegaron a los salones de la burguesía, como un símbolo de estatus económico en toda Inglaterra.

Hasta 1960 siguieron resultando casi inaccesibles por su alto precio. El aumento en la producción gracias a nuevas técnicas de fabricación en las factorías inglesas a partir de esta fecha lo hizo más asequible y aumentó su popularidad, aunque, por sus propias características artesanales, un sofá Chester no será nunca un sofá barato.

Sofá Chester Blasco & BlascoVia: Blasco & Blasco

 

¿Qué hace de un sofá un sofá Chester?

Lo primero es señalar que además de tener un gran estilo, los sofás Chester resultan comodísimos. En cuanto al diseño, estas son sus características principales:

  • Respaldo bajo con brazos redondeados al mismo nivel.
  • Capitoné en el respaldo. Se aceptan ligeras variaciones en este punto, como la extensión del capitoné a los brazos, el asiento o la parte inferior. También puede llevar tachuelas.

sofachester5Via: Brad + Jen Butcher

  • Estructura de madera. Puede incorporar unas ruedecitas que faciliten desplazarlo, ya que por sus materiales un sofá chester resulta bastante pesado.
  • Patas cortas, rectas o torneadas.
  • Tapizado tradicionalmente en piel. Pero este clásico con más de 200 años de historia rejuvenece con nuevos tejidos y resulta especialmente atractivo en terciopelo o lino.

Sofá Chester Blasco & BlascoVia: Blasco & Blasco

  • Los colores clásicos del cuero de un sofá Chester han sido marrón, burdeos o verde oscuro (exactamente, un tono llamado ‘Parliament green’ por ser el utilizado en los sofás del Parlamento de Londres). El negro no es un color tradicional, sino una moda mucho más reciente.

sofachester7Via: Pinterest

Hasta mediados del siglo pasado se usaba crin para el acolchado. Estos modelos antiguos son muy buscados en almonedas o rastros, y se pagan grandes cantidades de dinero por uno de ellos, incluso aunque esté en muy mal estado.

Para terminar, una anécdota: Hace unos años, fue localizado y subastado el Chester de Winston Churchill.

sofachester8Via: Revista AD